Cuba y los cinco...
Arbitrariedad
e
ilegalidad
con
los
Cinco.
Granma
Agosto
2 del
2005,
9:00am
El
Grupo
de
Trabajo
sobre
Detenciones
Arbitrarias
de la
Comisión
de
Derechos
Humanos
de la
Organización
de
Naciones
Unidas
(ONU)
determinó
recientemente
que
la
detención
y el
proceso
judicial
de
los
Cinco
Héroes
cubanos
prisioneros
en
cárceles
de
los
Estados
Unidos
han
sido
procedimientos
arbitrarios
e
ilegales,
después
de
analizar
por
dos
años
la
documentación
jurídica
del
caso.
La
lista
de
Comités
de
Solidaridad
con
René,
Fernando,
Ramón,
Gerardo
y
Antonio
ya
asciende
a
246,
en 82
países.
Según
se
dio a
conocer
ayer
en la
Mesa
Redonda
Informativa
sobre
el
tema,
el
Grupo
de
Trabajo
(una
comisión
integrada
por
cinco
expertos
de
diferentes
regiones
del
mundo:
Irán,
Paraguay,
Argelia,
España
y
Hungría)
recibió
las
primeras
denuncias
sobre
el
caso
en
marzo
del
2003,
durante
la
primera
visita
a
Ginebra
de
Olga
Salanueva
y
Adriana
Pérez,
esposas
de
René
González
Sehwerert
y
Gerardo
Hernández
Nordelo,
respectivamente.
En
los
meses
siguientes
especialistas
de
esta
comisión
solicitaron
sistemáticamente
información
adicional
sobre
el
caso
a los
familiares
de
los
Cinco.
El
dictamen
final
—después
de
valorar
y
estudiar
la
documentación
original
del
proceso,
y
sobre
la
base
del
respeto
al
Sistema
de
Derecho
Penal
de
los
Estados
Unidos—
concluye
que
la
detención
fue
arbitraria,
desde
el
momento
del
arresto,
pues
no se
cumplieron
las
formalidades
legales
para
declarar
la
culpabilidad.
Roberto
González
Sehwerert,
hermano
y
abogado
defensor
de
René,
explicó
que
la
decisión
del
Grupo
se
basa
fundamentalmente
en el
análisis
de
tres
factores:
el
confinamiento
solitario
que
padecieron
los
Cinco;
el
ambiente
hostil
en
que
se
realizó
el
juicio;
y la
aplicación
del
Acta
de
Protección
de
Información
Clasificada
(CIPA),
mecanismo
mediante
el
cual
se
justificó
la
clasificación
de
información
no
clasificable,
utilizando
un
sistema
totalmente
ilegal.
El
gran
valor
de
este
pronunciamiento,
precisó
Roberto,
es
que
se
trata
de la
opinión
de
cinco
expertos
en el
sistema
de
derecho
penal,
cuyas
valoraciones
se
rigen
solamente
por
planteamientos
legales.
No se
trata
de
los
argumentos
de la
defensa,
de
los
familiares
o de
los
grupos
de
solidaridad,
sino
de
argumentos
técnicos
irrefutables
que
advierten
cómo
el
juicio
violó
los
procedimientos
de la
propia
ley
estadounidense.
Sobre
la
incidencia
de
estas
declaraciones
en el
proceso
de
apelación,
Roberto
resaltó
que
si
bien
no
deben
tener
influencia
directa
ante
la
Corte
de
Apelaciones,
la
defensa
confía
en
que
esta
instancia
judicial
tenga
la
misma
capacidad
de
análisis
jurídico
para
ver
(tras
el
estudio
de la
misma
documentación)
lo
que
observó
el
Grupo
de
Trabajo
de la
ONU.
Eso
es
una
satisfacción
desde
el
punto
de
vista
legal,
agregó,
pero
en lo
que
más
nos
ayuda
el
dictamen
es en
el
fortalecimiento
de la
campaña
de
solidaridad
internacional.
Rodolfo
Dávalos,
profesor
titular
de
Derecho
Internacional
de la
Universidad
de La
Habana,
calificó
la
noticia
como
un
importante
hito
en la
etapa
de la
lucha
por
la
libertad
de
los
Cinco.
Ha
llegado
el
momento
en
que
la
comunidad
política
internacional
advierta
el
significado
de la
decisión
imparcial
de un
organismo
que
tiene
el
prestigio
conferido
por
la
ONU,
indicó.
Si
bien
no es
una
sentencia
obligatoria,
sí
emplaza
desde
el
punto
de
vista
de la
responsabilidad
jurídica
internacional,
explicó
Dávalos.
Los
órganos
de la
ONU
están
capacitados
para
exigir
a los
Estados
el
cumplimiento
de la
ley
internacional,
a
partir
de un
mínimo
de
referencia
internacional
(independientemente
de
las
peculiaridades
de
los
sistemas
legales
domésticos).
Así
estipula
el
artículo
14
del
Pacto
Internacional
de
los
Derechos
Civiles
y
Políticos
—apuntó—
el
único
de
los
13
instrumentos
jurídicos
del
subsistema
de
Derechos
Humanos
de la
ONU
que
el
Gobierno
estadounidense
ha
ratificado
en
los
últimos
años.
En
tanto,
nuevas
revelaciones
vinculan
el
Proceso
de
los
Cinco
con
el
del
terrorista
Luis
Posada
Carriles.
El
agente
del
estadounidense
Buró
Federal
de
Investigaciones
(FBI)
George
Kisinsky,
uno
de
los
testigos
de la
fiscalía
en el
juicio
a los
Cinco,
no
solo
fue
calificado
como
"un
amigo"
por
Posada
Carriles,
en
entrevista
concedida
al
diario
estadounidense
The
New
York
Times,
sino
que
el
agente
del
Buró
Federal
guarda
una
larga
hoja
de
vínculos
y
complicidad
con
las
acciones
terroristas
de
Posada
y de
la
mafia
cubana
en
Miami,
según
reseñó
ayer
el
periodista
Reynaldo
Taladrid.
CRECE
SOLIDARIDAD
INTERNACIONAL
En
los
minutos
finales
de la
Mesa
Redonda
se
dio a
conocer
que
participantes
en un
seminario
de la
Federación
Latinoamericana
de
Periodistas
(FELAP)
en
Argentina,
provenientes
de 13
países,
acaban
de
pronunciarse
en
solidaridad
con
los
Cinco
y han
demandado
un
juicio
justo.
Según
informa
el
Instituto
Cubano
de
Amistad
con
los
Pueblos,
la
lista
de
Comités
de
Solidaridad
con
René,
Fernando,
Ramón,
Gerardo
y
Antonio
ya
asciende
a
246,
en 82
países.
Si
bien
persiste
el
silencio
de la
gran
prensa
sobre
el
caso,
el
pronunciamiento
del
Grupo
de
Trabajo
de la
ONU
ha
permitido
que
algunas
cadenas
de
televisión
vuelvan
a
tratar
el
tema,
e
incluso
se ha
retomado
la
entrevista
que
hiciera
la
importante
cadena
británica
BBC a
Adriana
Pérez
y
Olga
Salanueva.
En
Suecia,
la
Asociación
de
Amistad
Sueco-Cubana,
promovió
la
iniciativa
Diez
días
por
los
Cinco,
mientras
que
en
Cuba
familiares
de
los
jóvenes
luchadores
injustamente
condenados
por
luchar
contra
el
terrorismo
han
trabajado
incansablemente
en
los
últimos
días
por
dar a
conocer
a los
integrantes
de
las
Brigadas
de
Solidaridad,
la
Brigada
Venceremos,
la
Caravana
de
Pastores
por
la
Paz,
y el
Contingente
Europeo
que
recientemente
visitara
la
Isla,
los
pormenores
del
proceso
judicial
amañado
mediante
el
cual
se
les
envió
a
prisión
Otorgan a los Cinco Héroes la placa Rostro de la Solidaridad
Reynold Rassí
El otorgamiento de la placa Rostro de la Solidaridad, instituida por el Grupo Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero a diferentes personalidades, entre ellas a los Cinco Héroes Cubanos presos injustamente en cárceles del imperio, se llevó a cabo ayer en esta capital.
El acto se efectuó como parte de la clausura del taller Cultura, Fe y Solidaridad: Alternativas emancipatorias para un mundo globalizado, que durante tres días sesionó en la sede del Centro de Estudios Martianos.
El Grupo Oscar A. Romero, que lleva el nombre del obispo salvadoreño asesinado por los paramilitares de ese país centroamericano cuando oficiaba una misa el 24 de marzo de 1980, es una organización de la sociedad civil cubana, integrada por hombres y mujeres de múltiples sectores, y que tiene como misión promover un espacio de reflexión, investigación y transformación social basado en valores solidarios mediante el diseño y ejecución de programas de capacitación y proyectos sociales participativos.
Dicha placa se otorga atendiendo a meritorios aportes de hombres y mujeres que en Cuba han llegado a ser referente práctico de una actitud humana a favor del bien común y con una ética solidaria.
La placa fue entregada por Gabriel Coderch, coordinador del Grupo, a familiares de los Cinco Héroes: Mirta Rodríguez y Magaly Llort, madres de Antonio Guerrero y Fernando González; Olga Salanueva y Elizabeth Palmeiro, esposas de René González y Ramón Labañino, respectivamente, y Yalin Pérez, sobrina de Gerardo Hernández.
También fue otorgada a la Heroína de la República de Cuba, Melba Hernández, y a la destacada poetisa y ensayista Fina García Marruz, quienes no pudieron asistir al acto, así como a un grupo de investigadores, profesores universitarios y otros trabajadores.
www.granma.co.cu 26 de mayo 2005.
Carta a Ramón Labañino, uno de los Cinco Héroes Prisioneros del imperio
Hermano, deseo que a través de esta correspondencia sienta el aliento revolucionario de un hijo de su Patria, la Patria de Martí, Maceo, Goméz, Mella, Villena, Fidel y de todos los que en un momento cayeron por la liberación del yugo explotador español y americano; todo el pueblo de cuba está muy al tanto de lo sucedido con ustedes y consideramos que en cada tribuna, en las mesas redondas que se realizan en nuestra país y en los foros internacionales donde su presencia es una muestra viva, debemos ser cada día más exigente y mejores comunicadores en defensa de la liberación de nuestros cinco hermanos. Nunca descansaremos hasta que ustedes estén aquí en su Patria, con su familia, con sus hijos y su pueblo que tanto los admiran y respetan.
Quisiera que sepa que el programa de la Revolución, los Joven Club de Computación y Electrónica, en nuestra provincia, Granma, cada día se empeña por ser mejor incentivado por la dignidad que ustedes nos inspiran. En cada clase de informática y electrónica, tomamos 5 minutos para hablar de ustedes a los niños en una modalidad que la llamamos Círculos de Interés. Hemos creados Círculos donde los niños hablan, escriben y pintan sobre los Cinco Héroes prisioneros en cárceles del imperio. Consideramos que esta es nuestra tarea y nuestro frente de combate.
Solo les digo que su causa es la nuestra y que a pesar de todo siempre están con nosotros, porque con sus actitudes nos hacen sentirnos más revolucionarios, más humanos y más luchadores por la causa justa de los pueblos de América y del mundo.
Reciban un abrazo fuerte de un hermano y amigo.
Jorge
Luis
Mendoza
Aguilar
Granma
Cuba
26 de febrero de 2005 Del sitio de www.Granma.co.cu Miami5
¿Está el gobierno de EEUU a favor o en contra de lo terroristas, Sr. Bush?
Fragmentos de una entrevista realizada por Saul Landau, Progreso Semanal, a Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular
Landau:
¿Cómo ve usted el caso de los cinco condenados por espionaje?
Alarcón:
EEUU detuvo a 5 cubanos, 2 de ellos ciudadanos norteamericanos, en septiembre de 1998. Esencialmente fueron juzgados, condenados y sentenciados por el delito de haber penetrado grupos terroristas de origen cubano que operan abiertamente en Miami. Estos grupos realizaron bombardeos y matanzas en Cuba y en EEUU. Eso fue lo que sucedió. En las acusaciones originales se ve que también fueron acusados, como delitos menores, de estar indocumentados, de poseer documentos falsos. Si ellos hubieran dicho que su misión era combatir al terrorismo apoyado por EEUU contra Cuba –tendrían que haber estado locos.La oficina del Fiscal General del Sur de la Florida insistió en que no quería discutir las motivaciones de los cinco. Lean la acusación. Está en los documentos del tribunal. "Conocemos sus motivaciones", dijeron los fiscales. "Vinieron aquí a penetrar grupos terroristas y no queremos que eso sea la esencia del juicio. Queremos enfocarnos en las violaciones a la ley de EEUU que ellos cometieron a fin de cumplir sus objetivos. No se inscribieron como agentes extranjeros y cambiaron su identidad. Esos fueron los grandes crímenes".
Los abogados defensores calificaron esto del "principio de necesidad". Bajo ciertas circunstancias un individuo puede violar una ley para impedir un mayor peligro o amenaza –la filosofía del mal menor. Para salvar una vida, un acusado puede alegar ante un tribunal que tuvo que ignorar alguna ley porque tenía un propósito más importante. Esa era la cuestión. Para proteger vidas ante los terroristas, los cinco tuvieron que violar leyes.
Eso no puede hacerse abiertamente. Irónicamente, esos cinco cubanos fueron condenados por hacer lo que se suponía que hiciera el FBI y que no hizo. En vez de investigar el terrorismo, el FBI los investigó a ellos. Miami es un lugar especial donde los terroristas tienen vínculos con hombres de negocios y políticos de la localidad. Es el estilo de la mafia. Así que para protegerse, salvar vidas y disminuir los daños, Cuba no tuvo más opción que enviar a individuos, a verdaderos héroes, a realizar esa tarea de infiltración en esa área. Esa era la cuestión.
Antes de hacer eso, informamos al gobierno de EEUU acerca de las actividades terroristas. Recuerdo que hablé en privado con funcionarios norteamericanos pidiéndoles por favor que trataran de detener esto. Ellos sabían que nosotros teníamos nuestras propias fuentes dentro de esos grupos. Nunca lo hemos negado. Y nadie se quejaba. Ellos sabían que estábamos acopiando información para defendernos.
Sin embargo, una vez en el juicio, el contexto de las relaciones Cuba-EEUU fue ignorado. Más importante aún, lo mismo en forma escrita que verbal durante el juicio, EEUU incluso admitió que condenaba a estos hombres precisamente porque estaban tratando de actuar contra los terroristas. Lo encontrará por escrito en la condena a René González, el 14 de diciembre de 2001, tres meses antes del ataque a las Torres Gemelas. El gobierno pidió al juez que hiciera algo especial en el caso de René porque él nació en Chicago, él es ciudadano norteamericano.
El gobierno pidió la máxima condena para los cinco. Para René significó 15 años. Pero lean el acta de la sesión del tribunal. El Fiscal Adjunto de Miami dijo que era un hombre de convicciones y motivaciones tan fuertes que saldría de prisión aún joven y trataría de penetrar nuevamente a los terroristas para conocer de sus planes e informar al gobierno cubano.
"Usted tiene que hacer para ponerlo fuera de acción, Señoría". Página 46 del acta del tribunal. Así que el tribunal agregó que cuando este hombre salga en libertad, le está prohibido visitar los lugares que se sabe frecuentan los grupos o individuos terroristas. ¿Qué significa? Que el gobierno de EEUU conoce la identidad de las figuras criminales y terroristas de Miami y los lugares que frecuentan.
La condena se impuso en diciembre de 2001, tres meses después de los terribles ataques contra Nueva York. El gobierno no arrestó a figuras del crimen organizado, personas violentas o terroristas. En su lugar castigaron a un ciudadano de EEUU y le prohibieron que "moleste a nuestros terroristas, a nuestras figuras del crimen organizado".
Antonio Guerrero iba a ser condenado el 27 de diciembre de 2001 a un máximo de cadena perpetua más diez años. Pero eso no satisfacía al Fiscal General. Pidió más. Si Guerrero tuviera dos vidas no se le permitiría visitar los lugares que frecuentan los terroristas. Los norteamericanos debieran conocer esto. Tienen derecho a saberlo. Es un insulto a los que murieron el 11 de septiembre tener un gobierno tan relacionado, tan comprometido con los terroristas que los protegen. Esa es la esencia del caso contra los cinco cubanos.
Landau: ¿Cómo han sido tratados Los Cinco en Prisión?
Alarcón: Han ocurrido serias violaciones de los derechos más fundamentales. EEUU no ha permitido que las esposas de dos de los cinco los visiten en la prisión. La hija de seis años de René nació en EEUU, es una ciudadana, y no ha podido ver a su padre. Lo vio dos veces, cuando tenía cuatro meses de edad. René es un padre de cartel: ella ha visto su cartel después de que la privaron de la protección paterna. El gobierno de EEUU lo hizo porque el pueblo norteamericano no conoce de esto. Si el pueblo lo supiera estoy seguro de que haría preguntas como: ¿Por qué el gobierno es tan amigo de terroristas bien conocidos? ¿Por qué el gobierno trata tan duramente a los que luchan contra el terrorismo? ¿Está el gobierno de EEUU a favor o en contra de lo terroristas, Sr. Bush?
El fragmento ha sido tomado de:
www.visionesalternativas.com
EE.UU. debería quitarse el velo y
reconocer que los grupos de Miami son parte de su Gobierno
Ricardo Alarcón de Quesada ( tomado de
www.antiterroristas.cu )
Trascripción de las palabras de Ricardo Alarcón, Presidente de
la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la Audiencia Pública del Parlamento
cubano, celebrada el 10 de mayo de 2004
"El espionaje es la búsqueda de datos e información secreta de un gobierno. No
hubo espionaje en este caso, salvo que el Gobierno de EE, UU identifica a los
grupos terroristas con el Gobierno de EE. UU. En ese caso, hasta cierto punto
hay algo de razón en la acusación, por lo que deberían quitarse el velo de la
hipocresía y reconocerlo. La realidad es que para la administración
norteamericana, esos grupos terroristas son parte del sistema, como puede serlo
el Departamento de Educación o de Salud, o cualquier otro. Después de todo los
tratan con gran deferencia. Han gozado de tanto apoyo del Gobierno federal que
quizás cometieron ese desliz de identificarlos públicamente, como si los grupos
terroristas fueran parte de ellos mismos, del sistema norteamericano", aseguró.
..........
Quiero ante todo expresar nuestro reconocimiento por la participación de los que
están aquí, de los representantes del cuerpo diplomático, de representantes de
diversas organizaciones sociales y de instituciones cubanas. Por supuesto no
tengo que decir lo que nos enorgullece contar, como siempre, con los familiares
de los Cinco compatriotas, y saludar especialmente a un grupo de estudiantes
cubanos, compañeros de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana,
que han sido muy activos y muy constantes en la promoción de la necesaria
solidaridad con esta causa.
Muy especialmente quiero saludar la presencia de un grupo de jóvenes
norteamericanos que se encuentran en nuestro país, y ojalá puedan ser muchos más
los que nos visiten. Ojalá pronto se ponga fin a las arbitrarias restricciones,
que con tanto empeño la actual administración ha impuesto para cortar los
vínculos y contactos académicos.
Por razones bastante comprensibles, estoy seguro de que los jóvenes que están
acá no habrán oído mucho del caso de los Cinco antes de llegar a nuestra patria
-veo algunos signos de asentimientos entre ellos. Lo más importante del tema que
ha ocupado esta reunión tiene que ver con derechos elementales de esos jóvenes
norteamericanos y de toda la juventud de ese país. Ellos tienen derecho a vivir
en una sociedad sana. Tienen derecho a no ser víctimas del terrorismo, ni de la
hipocresía de quienes envían a jóvenes norteamericanos a guerras injustas e
innecesarias en nombre de la lucha contra el terrorismo, cuando, en realidad,
constituyen un grupo en el poder, la actual administración, que es responsable
de algunos de los peores hechos terroristas que han tenido lugar en este
continente.
Eso es, en el fondo, el motivo principal por el cual resulta tan difícil hacer
conocer el caso de nuestros Cinco compañeros. Ellos fueron detenidos,
encausados, procesados y son castigados desde hace más de cinco años, única y
exclusivamente porque dentro de EE.UU. actuaron contra de los grupos
terroristas, que allí viven con total impunidad. Esa impunidad con el terrorismo
en EE.UU. es algo que también debería ser aireado y públicamente conocido.
Leonard [Weinglass] mencionó varios casos, que todos los días la prensa
norteamericana se preocupa en explicar: el proceso de la señora Stuart, de
Michael Jackson o del famoso jugador de básquet, de cualquier cosa menos de un
caso como el de los Cinco donde aparece demostrado, más allá de cualquier duda,
que EE.UU. es un país gobernado por un grupo que no solo ignora el derecho
internacional, pisotea las aspiraciones de la gente a la paz, promueve la guerra
a todas partes, sino que lo hace hipócritamente en nombre de una supuesta
oposición al terrorismo.
Los jóvenes norteamericanos seguramente no saben, o no sabían, quién era Orlando
Bosch, porque no viven en Miami. Si allí vivieran pudieran verlo en la TV, se
enterarían de los muchos detalles y de las proezas que ha hecho en su larga
carrera de terrorista. Este señor es terrorista según las normas
norteamericanas. No lo digo yo: como tal lo definió el Departamento de Justicia
de EE. UU., la autoridad encargada para eso.
Weinglass recordó mi intervención en el Consejo de Seguridad, donde mostré -y
fue publicado- el dictamen del Departamento de Justicia. Allí se dice que
Orlando Bosch no solo es un terrorista, sino el más notorio terrorista del
hemisferio occidental. Pero él no está en una cárcel. No está castigado. Aparece
cada vez que le da la gana hablando por TV en Miami.
Ustedes seguramente tampoco habían oído hablar de Carlos Muñiz Varela, un joven,
que nació en Cuba pero que era norteamericano. Vivía en Puerto Rico y hace 25
años fue asesinado a sangre fría en Puerto Rico. Hubo un solo problema, las
autoridades no pudieron encontrar a los asesinos. Solo supieron, porque se
publicó que el hecho había sido responsabilidad de una organización que se
llamaba CORU, un grupo terrorista clandestino, que entonces supuestamente no se
sabía quiénes lo integraban y por tanto, quiénes eran responsables del asesinato
de Carlitos.
Ahora se puede saber muy fácilmente. Yo lo vi. Lo vio cualquier cubano en la
Isla –aquí se puso por la TV- la penúltima entrevista del señor Orlando Bosch,
donde el dijo, entre otras muchas cosas, que él era el jefe del CORU. Es decir,
veinte y cinco años después del asesinato de Carlos Muñiz Varela, se le resolvió
el problema al FBI. Supuestamente, nunca pudieron encausar a nadie porque no
sabían quién era el jefe del CORU, y nadie fue encausado por aquel asesinato.
Bien, el jefe del grupo que entonces asumió la responsabilidad por ese asesinato
se ha identificado como jefe. ¿Es que acaso 25 años prescribe un asesinato? ¿Se
puede alardear de ser terrorista en este mundo de hoy, en un país donde
centenares de sus jóvenes han muerto en una guerra que, dicen, es parte de la
lucha contra el terrorismo? Bueno, ¿qué hace el FBI, por qué no le preguntan a
Bush padre? ¿Por qué no lo detienen, lo interrogan? ¿Ustedes saben por qué no lo
pueden hacer? Porque el progenitor del actual Presidente de Estados Unidos, que
era el Presidente en aquel entonces, lo perdonó. Ignoró el dictamen del
Departamento de Justicia. Lo envió sencillamente para su casa. Y él no se quedó
tranquilamente en su casa: el va a la televisión, hace declaraciones públicas,
dirige una organización abiertamente… Y por tanto, otros jóvenes norteamericanos
como Carlos, viven bajo la amenaza de un terrorista o un asesino de tan
privilegiadas conexiones.
EL CASO ELIÁN GONZÁLEZ
Hace aproximadamente cuatro años, por esta época, en Miami, tenía lugar algunos
momentos importantes relacionados con el proceso judicial de los Cinco. Se ha
recordado que fue uno de los procesos más largos, y también uno de los más
demorados. Hubo muchos meses de litigio pre-juicio, anterior al juicio, que
giraron en gran medida alrededor dela cuestión dela sede. Los abogados
defensores presentaron numerosas mociones para tratar de conseguir que el juicio
no tuviera lugar en Miami.
Hace cuatro años, entre los meses de abril y mayo, Miami llegó a ser muy
conocida por todos ustedes en EE.UU., porque ocurrieron cosas insólitas. Un niño
de cinco años fue secuestrado. Aparecía todos los días ante las pantallas de los
televisores. Los secuestradores no se ocultaron. Estaban en Miami y rechazaron
la determinación del Gobierno Federal, que había dicho: “el niño debía regresar
con su padre”. Solo en Miami un grupo de facinerosos pudo decir: “pues no, no
nos dala gana”. No lo decía en la oscuridad de la noche, sino delante de las
cámaras y nadie, ninguna autoridad, logró que se cumpliera esa determinación
justa, elemental, basada en la ley norteamericana. No lo logró tampoco un juez,
cuando un tribunal falló a favor de que el niño fuera devuelto a su padre. La
familia dijo, no, estamos en Miami, aquí no funciona la ley, sino lo que
queramos hacer: “estamos en Miami”.
Cuando el Gobierno federal les pide a las autoridades locales cooperación para
lograr que la ley fuese aplicada en declaraciones públicas, el alcalde y jefe de
la policía dijeron que no cooperaban con el FBI. Miami parecía que se había
secesionado. Finalmente, el Gobierno Federal tuvo que realizar un operativo en
abril, enviar fuerzas a donde estaba el muchacho –rodearon varias casas con
hombres fuertemente armados-, y rescatarlo. ¿Qué dijo el alcalde, el jefe de la
policía y el jefe de los bomberos? ¿Aplaudieron que el Gobierno Federal hubiese
aplicado la ley? No, amenazaron con incendiar la ciudad. Todo EE.UU. fue testigo
de la violencia, los disturbios y la quema de la bandera norteamericana, que fue
además pisoteada.
En esos mismos días el Gobierno Federal, a través de la Fiscalía General, les
estaba negando a los abogados defensores de nuestros Cinco compatriotas la
posibilidad de mover el juicio para media hora de distancia, para la ciudad Fort
Lauderdale, solo a media hora de Miami, a 50 kilómetros, al mismo distrito Sur.
Fueron tan modestos los abogados que no pidieron irse para otro Estado, para
otra parte del estado de la Florida. Aceptaban que el juicio tuviera lugar
dentro del Distrito Sur, solo a media hora de Miami.
El Gobierno dijo que no, que había que hacerlo en Miami. Y esa ciudad -a riesgo
de ser destruida, incendiada, pisoteada por aquellas turbas, que hicieron lo que
nunca hizo nadie en ninguna ciudad de EE.UU-, para el Gobierno norteamericano
era una ciudad ideal, maravillosa, cosmopolita, para que fueran juzgados sin
problemas. Y eso lo decían en medio del humo, los gritos, la vociferación y el
escándalo. ¿Es que alguien se le olvidó el Miami del secuestro de Elián? ¿Y a
alguien se le ha ocurrido conectar ambas cosas, lo de Elian y que en esos mismos
días ese Gobierno le negó a la defensa la posibilidad de irse a media hora de
distancia?
Weinglass recordó que un año después de concluir el juicio, ese mismo Gobierno
fue acusado en un proceso de tipo administrativo, pero que tenía que ver
indirectamente con el caso de Elián. Sin embargo, en este caso el Gobierno dijo
que se llevaban el juicio para Fort Lauderdale, porque en Miami no podía ser.
¿Se quiere una prueba mayor que esa de la actitud dolosa de la fiscalía
floridana, que decía en mayo o junio del año 2001 que en Miami sí se podía
discutir con imparcialidad cualquier asunto relacionado con Cuba, pero que en
junio del 2002 dijeron lo contrario?
NO FUERON JUZGADO POR ESPIONAJE
Se les presenta a veces como espía y ni siquiera el Gobierno los acusó de
espionaje. Presentó una acusación de “conspirar para practicar el espionaje”,
una acusación contra tres de los Cinco. Ni siquiera involucraron en ese cargo a
los Cinco. Al mismo tiempo el Gobierno aclaró que no hubo espionaje, ni ninguna
información protegida por el Gobierno. Ante el tribunal desfilaron generales,
especialistas de seguridad y todos, bajo juramento, aseguraron que allí no había
nada de espionaje. Reconocieron que los compañeros se dedicaron a tratar de
saber los planes de los grupos terroristas.
El espionaje es la búsqueda de datos e información secreta de un gobierno. No
hubo espionaje en este caso, salvo que el Gobierno de EE, UU identifica a los
grupos terroristas con el Gobierno de EE. UU. En ese caso, hasta cierto punto
hay algo de razón en la acusación, por lo que deberían quitarse el velo de la
hipocresía, y reconocerlo. La realidad es que para la administración
norteamericana, esos grupos terroristas son parte del sistema, como puede serlo
el Departamento de Educación o de Salud, o cualquier otro. Después de todo los
tratan con gran deferencia. Han gozado de tanto apoyo del Gobierno federal que
quizás cometieron ese desliz de identificarlos públicamente, como si los grupos
terroristas fueran parte de ellos mismos, del sistema norteamericano.
Pero eso no es legal conforme a la ley, y no debería ser admisible que alguien
esté guardando prisión por haber actuado no contra el Gobierno y las leyes, sino
contra terroristas y criminales, contra las cuales debía haber actuado el FBI,
una institución en vez de cumplir su deber –a favor de los jóvenes y las
familias norteamericanas- han estado detrás de heroicos combatientes contra el
terrorismo.
Nadie lo ha hecho, pero sería interesante hacer un paralelo y seguir como
evolucionaban los acontecimientos. Mientras nuestros compañeros estaban en el
hueco, otras personas se movían en el aeropuerto del Sur de la Florida,
preparando armas mortíferas contra el pueblo norteamericano, y el FBI no pudo
darse cuenta de eso. Esas armas mortíferas serían usadas el 11 de septiembre del
2001 contra dos edificios en Nueva York. Mientras nuestros compañeros eran
encausados y se levantaban contra ellos acusaciones completamente inventadas y
falsas, que tenían que ver con la aviación, no vieron a los otros señores
entrenándose para matar norteamericanos. El FBI no estaba para eso, porque en
realidad no está para perseguir a esos terroristas. Está para protegerlos.
Los jóvenes de EE. UU tienen derecho a reclamar coherencia y consistencia de sus
autoridades. Ahora mismo lo han hecho varios senadores norteamericanos. Han
formulado algunas preguntas a la administración y veremos qué respuesta les dan.
Ellos, por ejemplo, lo que hace la Oficina de Control de Activos Extranjeros,
que pertenece al Departamento del Tesoro –la misma que aplica el bloqueo contra
Cuba- y que también se supone que debe aplicar todas las sanciones económicas,
entre ellas controlar los movimientos financieros que tiene que ver con el
terrorismo. No entienden por qué esa oficina tiene cuatro empleados contra Al
Qaeda y los terroristas, pero para aplicar las restricciones contra Cuba hay por
los menos dos docenas. ¿Son esas las prioridades de EE. UU.? ¿Por qué hay más
burócratas detrás de ustedes, los norteamericanos, que detrás de los asesinos?
¿Cómo se explica eso? Ahí está la pregunta. La han hecho varios senadores. Me
imagino que en algún momento les tengan que dar una explicación.
INCAPACITACIÓN
Si la sede era el lugar menos concebible para un juicio justo, era lógico que
ocurriesen las cosas insólitas que ocurrieron. Estoy seguro de que Gerardo
Hernádez es la única persona en el mundo que está condenado a dos cadenas
perpetuas y una de esas, por algo de lo que no era acusado en el momento de la
condena. Es decir, el Gobierno lo había acusado inicialmente, pero en el
desarrollo del juicio es el propio acusador el que se ve obligado a reconocer
por escrito, el 25 de mayo del 2001, que no puede probar ese cargo y solicita
que esa acusación fuera modificada. (Recuerden que según la ley norteamericana,
el jurado tiene que encontrar culpable a alguien más allá de cualquier duda
razonable.)
¿Se imaginan a doce personas que no tuvieron ninguna duda de condenar alguien, a
pesar de que el acusador había dicho por escrito que la acusación no se podía
probar? Había duda total, cuestionamiento total, y cito lo que dijo el propio
acusador, la Fiscalía General de EE.UU.:
A la luz de las pruebas presentadas en el juicio, esto constituye un obstáculo
insuperable para Estados Unidos y probablemente resultará en el fracaso de la
acusación en este cargo, ya que impone una barrera insuperable a esta Fiscalía.
Ese es un documento que fue del conocimiento del jurado y a ninguno le provocó
ninguna duda razonable. Todo lo contrario: el jurado lo encontró culpable de
aquello respecto a lo cual ya nadie lo estaba acusando. Dudo que haya una
persona en este momento en el planeta cumpliendo una condena a perpetuidad por
algo de lo que nadie lo acusaba.
EXTRAÑA SANCIÓN ADICIONAL
Aquí se puso un pequeño documental que termina presentando la sentencia de cada
uno. Faltó mencionar algo que es la clave que explica el manejo tan sinuoso, de
total ocultamiento de la verdad. Ellos no solamente fueron condenados a esas
sanciones. Hay una extraña sanción adicional, que voy a dar lectura:
Se le prohíbe al acusado asociarse con o visitar lugares específicos donde se
sabe que están o frecuenta individuos o grupos tales como terroristas. (Página
45, del acta correspondiente dela Sesión del Tribunal, del 14 de diciembre del
año 2001.)
Recogieron en acta un memorando escrito por el Gobierno de EE.UU., presentado
ante el tribunal, que se le imponga al acusado una sanción extra. Se tomaron el
trabajo, además, de pedir en el caso de dos compañeros que tienen la ciudadanía
norteamericana, René y Antonio -en los otros tres casos el problema lo resuelven
con la expulsión de EE.UU. después que cumplan su sentencia- la “incapacidad”.
Eso significa, sencillamente, impedir que vuelvan a hacer lo que hacían. Impedir
que vuelvan a averiguar los planes de los terroristas.
Alguien hubiera podido pensar que incluir semejante cláusula en la sanción de
Rene, era una exageración o un momento de desatino del Gobierno norteamericano.
Pero dos semanas después, cuando se dictó la sentencia de Antonio, repitieron lo
mismo. Y esta demanda de incapacitación es tan importante, que la señora Fiscal
se tomó el trabajo, por escrito y verbalmente, de insistir con el tribunal para
que después que Antonio pasara toda su sanción –una cadena perpetua más diez
años-, se estableciese esta condición: “se le prohíbe al acusado asociarse con o
visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuenta individuos o
grupos tales como terroristas”.
Diciembre del 2001. Ustedes recuerdan aquellos días, lo que había ocurrido tres
meses antes en New York y en la vida norteamericana. ¿Cuántas veces el señor Bus
dijo que el que acoge o alberga a un terrorista es tan culpable como el
terrorista mismo? ¿No es tan culpable esta administración como esos asesinos y
terroristas que acoge? Si algo repitió fue esa frasecita, y sin embargo, el que
protege, ampara y castiga a norteamericanos para proteger a terroristas que
acuden a EE.UU, no es tan culpable como el terrorista mismo. Esto quizás ayude a
entender por qué cuesta tanto trabajo que los norteamericanos entiendan la
verdad de este caso y se les permita acceder a esa verdad.
Ahora hay un escándalo en EE. UU en relación con el tratamiento a los
prisioneros en Irak, con las torturas aplicadas a los iraquíes capturados por
las fuerzas norteamericanas y británicas. En Inglaterra se sabía algo desde
enero del año pasado y algunos materiales han sido reproducidos en varios
diarios, entre ellos los materiales de Robert Fisk, que se replicaron en México
(La Jornada) y también en Cuba (Juventud Rebelde), pero solo ahora se le ha
permitido al pueblo norteamericano la información. La Cruz Roja Internacional
afirma que desde febrero hasta diciembre del año pasado estuvo advirtiendo al
gobierno norteamericano lo que estaba ocurriendo en esas prisiones.
Algún día se conocerá mucho más sobre la verdad acerca de nuestros Cinco
compatriotas. Algún día los norteamericanos tendrán la posibilidad de leer lo
que su Gobierno dijo en defensa del terrorismo en un tribunal de Miami. Algún
día conocerán la incalificable crueldad, la tortura que han impuesto contra esos
muchachos, y contra sus madres, esposas y sus niñas. Algún día se enterarán. No
importa que los poderosos que dominan los medios de comunicación en ese país se
sigan oponiendo y tratando de impedirlo. Si solo es mediante anuncios pagados
que se puede lograr que una publicación honorable diga algo sobre los Cinco
–como el New York Times, en en marzo- , lo seguiremos haciendo y algún día
sabrán qué pasó.
Lo que sí no hay dudas es que vamos a seguir luchando, y vamos a seguir
luchando, sin cansarnos. Lo que hemos logrado hasta ahora es insuficiente, y no
nos da derecho a descansar un momento, porque nuestros cinco compañeros y sus
familiares no descansan, y están sufriendo esta situación con gallardía y honor,
por nosotros, por nuestro derecho a la vida, a la dignidad, y también, por
ustedes, jóvenes norteamericanos, por el pueblo norteamericano, por el derecho
de ustedes a la verdad y a la vida.
Tenemos que encargarnos todos, los cubanos y los que no son cubanos, de dar a
conocer esta situación y quiénes son los Cinco, cuyo verdadero altruismo es la
expresión de las virtudes más altas que nuestro pueblo ha logrado sintetizar.