Cuba y los cinco...

 

Arbitrariedad e ilegalidad con los Cinco.
Granma
Agosto 2 del 2005, 9:00am



El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) determinó recientemente que la detención y el proceso judicial de los Cinco Héroes cubanos prisioneros en cárceles de los Estados Unidos han sido procedimientos arbitrarios e ilegales, después de analizar por dos años la documentación jurídica del caso.

La lista de Comités de Solidaridad con René, Fernando, Ramón, Gerardo y Antonio ya asciende a 246, en 82 países.

Según se dio a conocer ayer en la Mesa Redonda Informativa sobre el tema, el Grupo de Trabajo (una comisión integrada por cinco expertos de diferentes regiones del mundo: Irán, Paraguay, Argelia, España y Hungría) recibió las primeras denuncias sobre el caso en marzo del 2003, durante la primera visita a Ginebra de Olga Salanueva y Adriana Pérez, esposas de René González Sehwerert y Gerardo Hernández Nordelo, respectivamente.

En los meses siguientes especialistas de esta comisión solicitaron sistemáticamente información adicional sobre el caso a los familiares de los Cinco. El dictamen final —después de valorar y estudiar la documentación original del proceso, y sobre la base del respeto al Sistema de Derecho Penal de los Estados Unidos— concluye que la detención fue arbitraria, desde el momento del arresto, pues no se cumplieron las formalidades legales para declarar la culpabilidad.

Roberto González Sehwerert, hermano y abogado defensor de René, explicó que la decisión del Grupo se basa fundamentalmente en el análisis de tres factores: el confinamiento solitario que padecieron los Cinco; el ambiente hostil en que se realizó el juicio; y la aplicación del Acta de Protección de Información Clasificada (CIPA), mecanismo mediante el cual se justificó la clasificación de información no clasificable, utilizando un sistema totalmente ilegal.

El gran valor de este pronunciamiento, precisó Roberto, es que se trata de la opinión de cinco expertos en el sistema de derecho penal, cuyas valoraciones se rigen solamente por planteamientos legales. No se trata de los argumentos de la defensa, de los familiares o de los grupos de solidaridad, sino de argumentos técnicos irrefutables que advierten cómo el juicio violó los procedimientos de la propia ley estadounidense.

Sobre la incidencia de estas declaraciones en el proceso de apelación, Roberto resaltó que si bien no deben tener influencia directa ante la Corte de Apelaciones, la defensa confía en que esta instancia judicial tenga la misma capacidad de análisis jurídico para ver (tras el estudio de la misma documentación) lo que observó el Grupo de Trabajo de la ONU. Eso es una satisfacción desde el punto de vista legal, agregó, pero en lo que más nos ayuda el dictamen es en el fortalecimiento de la campaña de solidaridad internacional.

Rodolfo Dávalos, profesor titular de Derecho Internacional de la Universidad de La Habana, calificó la noticia como un importante hito en la etapa de la lucha por la libertad de los Cinco. Ha llegado el momento en que la comunidad política internacional advierta el significado de la decisión imparcial de un organismo que tiene el prestigio conferido por la ONU, indicó.

Si bien no es una sentencia obligatoria, sí emplaza desde el punto de vista de la responsabilidad jurídica internacional, explicó Dávalos. Los órganos de la ONU están capacitados para exigir a los Estados el cumplimiento de la ley internacional, a partir de un mínimo de referencia internacional (independientemente de las peculiaridades de los sistemas legales domésticos). Así estipula el artículo 14 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos —apuntó— el único de los 13 instrumentos jurídicos del subsistema de Derechos Humanos de la ONU que el Gobierno estadounidense ha ratificado en los últimos años.

En tanto, nuevas revelaciones vinculan el Proceso de los Cinco con el del terrorista Luis Posada Carriles. El agente del estadounidense Buró Federal de Investigaciones (FBI) George Kisinsky, uno de los testigos de la fiscalía en el juicio a los Cinco, no solo fue calificado como "un amigo" por Posada Carriles, en entrevista concedida al diario estadounidense The New York Times, sino que el agente del Buró Federal guarda una larga hoja de vínculos y complicidad con las acciones terroristas de Posada y de la mafia cubana en Miami, según reseñó ayer el periodista Reynaldo Taladrid.

CRECE SOLIDARIDAD INTERNACIONAL

En los minutos finales de la Mesa Redonda se dio a conocer que participantes en un seminario de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) en Argentina, provenientes de 13 países, acaban de pronunciarse en solidaridad con los Cinco y han demandado un juicio justo. Según informa el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la lista de Comités de Solidaridad con René, Fernando, Ramón, Gerardo y Antonio ya asciende a 246, en 82 países.

Si bien persiste el silencio de la gran prensa sobre el caso, el pronunciamiento del Grupo de Trabajo de la ONU ha permitido que algunas cadenas de televisión vuelvan a tratar el tema, e incluso se ha retomado la entrevista que hiciera la importante cadena británica BBC a Adriana Pérez y Olga Salanueva.

En Suecia, la Asociación de Amistad Sueco-Cubana, promovió la iniciativa Diez días por los Cinco, mientras que en Cuba familiares de los jóvenes luchadores injustamente condenados por luchar contra el terrorismo han trabajado incansablemente en los últimos días por dar a conocer a los integrantes de las Brigadas de Solidaridad, la Brigada Venceremos, la Caravana de Pastores por la Paz, y el Contingente Europeo que recientemente visitara la Isla, los pormenores del proceso judicial amañado mediante el cual se les envió a prisión

 


 

Otorgan a los Cinco Héroes la placa Rostro de la Solidaridad

Reynold Rassí

El otorgamiento de la placa Rostro de la Solidaridad, instituida por el Grupo Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero a diferentes personalidades, entre ellas a los Cinco Héroes Cubanos presos injustamente en cárceles del imperio, se llevó a cabo ayer en esta capital.

El acto se efectuó como parte de la clausura del taller Cultura, Fe y Solidaridad: Alternativas emancipatorias para un mundo globalizado, que durante tres días sesionó en la sede del Centro de Estudios Martianos.

El Grupo Oscar A. Romero, que lleva el nombre del obispo salvadoreño asesinado por los paramilitares de ese país centroamericano cuando oficiaba una misa el 24 de marzo de 1980, es una organización de la sociedad civil cubana, integrada por hombres y mujeres de múltiples sectores, y que tiene como misión promover un espacio de reflexión, investigación y transformación social basado en valores solidarios mediante el diseño y ejecución de programas de capacitación y proyectos sociales participativos.

Dicha placa se otorga atendiendo a meritorios aportes de hombres y mujeres que en Cuba han llegado a ser referente práctico de una actitud humana a favor del bien común y con una ética solidaria.

La placa fue entregada por Gabriel Coderch, coordinador del Grupo, a familiares de los Cinco Héroes: Mirta Rodríguez y Magaly Llort, madres de Antonio Guerrero y Fernando González; Olga Salanueva y Elizabeth Palmeiro, esposas de René González y Ramón Labañino, respectivamente, y Yalin Pérez, sobrina de Gerardo Hernández.

También fue otorgada a la Heroína de la República de Cuba, Melba Hernández, y a la destacada poetisa y ensayista Fina García Marruz, quienes no pudieron asistir al acto, así como a un grupo de investigadores, profesores universitarios y otros trabajadores.

www.granma.co.cu  26 de mayo 2005.

 


 

Carta a Ramón Labañino, uno de los Cinco Héroes Prisioneros del imperio

Hermano, deseo que a través de esta correspondencia sienta el aliento revolucionario de un hijo de su Patria, la Patria de Martí, Maceo, Goméz, Mella, Villena, Fidel y de todos los que en un momento cayeron por la liberación del yugo explotador español y americano;   todo el pueblo de cuba está muy al tanto de lo sucedido con ustedes y consideramos que en cada tribuna, en las mesas redondas que se realizan en nuestra país y en los foros internacionales donde su presencia es una muestra viva, debemos ser cada día más exigente y mejores comunicadores en defensa de la liberación de nuestros cinco hermanos. Nunca descansaremos hasta que ustedes estén aquí en su Patria, con su familia, con sus hijos y su pueblo que tanto los admiran y respetan.

Quisiera que sepa que el programa de la Revolución, los Joven Club de Computación y Electrónica, en nuestra provincia, Granma, cada día se empeña por ser mejor incentivado por la dignidad que ustedes nos inspiran. En cada clase de informática y electrónica, tomamos 5 minutos para hablar de ustedes a los niños en una modalidad que la llamamos Círculos de Interés. Hemos creados Círculos donde los niños hablan, escriben y pintan sobre los Cinco Héroes prisioneros en cárceles del imperio. Consideramos que esta es nuestra tarea y nuestro frente de combate.

Solo les digo que su causa es la nuestra y que a pesar de todo siempre están con nosotros, porque con sus actitudes nos hacen sentirnos más revolucionarios, más humanos y más luchadores por la causa justa de los pueblos de América y del mundo.

Reciban un abrazo fuerte de un hermano y amigo.

Jorge Luis Mendoza Aguilar
Granma
Cuba

 


 

26 de febrero de 2005 Del sitio de www.Granma.co.cu Miami5

¿Está el gobierno de EEUU a favor o en contra de lo terroristas, Sr. Bush?

Fragmentos de una entrevista realizada por Saul Landau, Progreso Semanal, a Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular

Landau: ¿Cómo ve usted el caso de los cinco condenados por espionaje?

Alarcón:  EEUU detuvo a 5 cubanos, 2 de ellos ciudadanos norteamericanos, en septiembre de 1998.  Esencialmente fueron juzgados, condenados y sentenciados por el delito de haber penetrado grupos terroristas de origen cubano que operan abiertamente en Miami.  Estos grupos realizaron bombardeos y matanzas en Cuba y en EEUU.  Eso fue lo que sucedió.  En las acusaciones originales se ve que también fueron acusados, como delitos menores, de estar indocumentados, de poseer documentos falsos.  Si ellos hubieran dicho que su misión era combatir al terrorismo apoyado por EEUU contra Cuba –tendrían que haber estado locos.

La oficina del Fiscal General del Sur de la Florida insistió en que no quería discutir las motivaciones de los cinco. Lean la acusación.  Está en los documentos del tribunal. "Conocemos sus motivaciones", dijeron los fiscales.  "Vinieron aquí a penetrar grupos terroristas y no queremos que eso sea la esencia del juicio.  Queremos enfocarnos en las violaciones a la ley de EEUU que ellos cometieron a fin de cumplir sus objetivos.  No se inscribieron como agentes extranjeros y cambiaron su identidad.  Esos fueron los grandes crímenes".

Los abogados defensores calificaron esto del "principio de necesidad".  Bajo ciertas circunstancias un individuo puede violar una ley para impedir un mayor peligro o amenaza –la filosofía del mal menor.  Para salvar una vida, un acusado puede alegar ante un tribunal que tuvo que ignorar alguna ley porque tenía un propósito más importante. Esa era la cuestión.  Para proteger vidas ante los terroristas, los cinco tuvieron que violar leyes.

Eso no puede hacerse abiertamente.  Irónicamente, esos cinco cubanos fueron condenados por hacer lo que se suponía que hiciera el FBI y que no hizo.  En vez de investigar el terrorismo, el FBI los investigó a ellos.  Miami es un lugar especial donde los terroristas tienen vínculos con hombres de negocios y políticos de la localidad.  Es el estilo de la mafia.  Así que para protegerse, salvar vidas y disminuir los daños, Cuba no tuvo más opción que enviar a individuos, a verdaderos héroes, a realizar esa tarea de infiltración en esa área.  Esa era la cuestión.

 Antes de hacer eso, informamos al gobierno de EEUU acerca de las actividades terroristas. Recuerdo que hablé en privado con funcionarios norteamericanos pidiéndoles por favor que trataran de detener esto.  Ellos sabían que nosotros teníamos nuestras propias fuentes dentro de esos grupos. Nunca lo hemos negado. Y nadie se quejaba.  Ellos sabían que estábamos acopiando información para defendernos.

Sin embargo, una vez en el juicio, el contexto de las relaciones Cuba-EEUU fue ignorado. Más importante aún, lo mismo en forma escrita que verbal durante el juicio, EEUU incluso admitió que condenaba a estos hombres precisamente porque estaban tratando de actuar contra los terroristas.  Lo encontrará por escrito en la condena a René González, el 14 de diciembre de 2001, tres meses antes del ataque a las Torres Gemelas.  El gobierno pidió al juez que hiciera algo especial en el caso de René porque él nació en Chicago, él es ciudadano norteamericano.

 El gobierno pidió la máxima condena para los cinco.  Para René significó 15 años.  Pero lean el acta de la sesión del tribunal.  El Fiscal Adjunto de Miami dijo que era un hombre de convicciones y motivaciones tan fuertes que saldría de prisión aún joven y trataría de penetrar nuevamente a los terroristas para conocer de sus planes e informar al gobierno cubano.

"Usted tiene que hacer para ponerlo fuera de acción, Señoría". Página 46 del acta del tribunal. Así que el tribunal agregó que cuando este hombre salga en libertad, le está prohibido visitar los lugares que se sabe frecuentan los grupos o individuos terroristas.  ¿Qué significa?  Que el gobierno de EEUU conoce la identidad de las figuras criminales y terroristas de Miami y los lugares que frecuentan.

La condena se impuso en diciembre de 2001, tres meses después de los terribles ataques contra Nueva York.  El gobierno no arrestó a figuras del crimen organizado, personas violentas o terroristas.  En su lugar castigaron a un ciudadano de EEUU y le prohibieron que "moleste a nuestros terroristas, a nuestras figuras del crimen organizado".

 Antonio Guerrero iba a ser condenado el 27 de diciembre de 2001 a un máximo de cadena perpetua más diez años.  Pero eso no satisfacía al Fiscal General.  Pidió más. Si Guerrero tuviera dos vidas no se le permitiría visitar los lugares que frecuentan los terroristas.  Los norteamericanos debieran conocer esto. Tienen derecho a saberlo.  Es un insulto a los que murieron el 11 de septiembre tener un gobierno tan relacionado, tan comprometido con los  terroristas que los protegen.  Esa es la esencia del caso contra los cinco cubanos.

Landau: ¿Cómo han sido tratados Los Cinco en Prisión?

Alarcón: Han ocurrido serias violaciones de los derechos más fundamentales.  EEUU no ha permitido que las esposas de dos de los cinco los visiten en la prisión.  La hija de seis años de René nació en EEUU, es una ciudadana, y no ha podido ver a su padre.  Lo vio dos veces, cuando tenía cuatro meses de edad.  René es un padre de cartel: ella ha visto su cartel después de que la privaron de la protección paterna.  El gobierno de EEUU lo hizo porque el pueblo norteamericano no conoce de esto.  Si el pueblo lo supiera estoy seguro de que haría preguntas como: ¿Por qué el gobierno es tan amigo de terroristas bien conocidos?  ¿Por qué el gobierno trata tan duramente a los que luchan contra el terrorismo?  ¿Está el gobierno de EEUU a favor o en contra de lo terroristas, Sr. Bush?

El fragmento ha sido tomado de: www.visionesalternativas.com

 


 

 

EE.UU. debería quitarse el velo y reconocer que los grupos de Miami son parte de su Gobierno

Ricardo Alarcón de Quesada  ( tomado de www.antiterroristas.cu )


Trascripción de las palabras de Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la Audiencia Pública del Parlamento cubano, celebrada el 10 de mayo de 2004

"El espionaje es la búsqueda de datos e información secreta de un gobierno. No hubo espionaje en este caso, salvo que el Gobierno de EE, UU identifica a los grupos terroristas con el Gobierno de EE. UU. En ese caso, hasta cierto punto hay algo de razón en la acusación, por lo que deberían quitarse el velo de la hipocresía y reconocerlo. La realidad es que para la administración norteamericana, esos grupos terroristas son parte del sistema, como puede serlo el Departamento de Educación o de Salud, o cualquier otro. Después de todo los tratan con gran deferencia. Han gozado de tanto apoyo del Gobierno federal que quizás cometieron ese desliz de identificarlos públicamente, como si los grupos terroristas fueran parte de ellos mismos, del sistema norteamericano", aseguró.

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Quiero ante todo expresar nuestro reconocimiento por la participación de los que están aquí, de los representantes del cuerpo diplomático, de representantes de diversas organizaciones sociales y de instituciones cubanas. Por supuesto no tengo que decir lo que nos enorgullece contar, como siempre, con los familiares de los Cinco compatriotas, y saludar especialmente a un grupo de estudiantes cubanos, compañeros de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, que han sido muy activos y muy constantes en la promoción de la necesaria solidaridad con esta causa.
Muy especialmente quiero saludar la presencia de un grupo de jóvenes norteamericanos que se encuentran en nuestro país, y ojalá puedan ser muchos más los que nos visiten. Ojalá pronto se ponga fin a las arbitrarias restricciones, que con tanto empeño la actual administración ha impuesto para cortar los vínculos y contactos académicos.
Por razones bastante comprensibles, estoy seguro de que los jóvenes que están acá no habrán oído mucho del caso de los Cinco antes de llegar a nuestra patria -veo algunos signos de asentimientos entre ellos. Lo más importante del tema que ha ocupado esta reunión tiene que ver con derechos elementales de esos jóvenes norteamericanos y de toda la juventud de ese país. Ellos tienen derecho a vivir en una sociedad sana. Tienen derecho a no ser víctimas del terrorismo, ni de la hipocresía de quienes envían a jóvenes norteamericanos a guerras injustas e innecesarias en nombre de la lucha contra el terrorismo, cuando, en realidad, constituyen un grupo en el poder, la actual administración, que es responsable de algunos de los peores hechos terroristas que han tenido lugar en este continente.
Eso es, en el fondo, el motivo principal por el cual resulta tan difícil hacer conocer el caso de nuestros Cinco compañeros. Ellos fueron detenidos, encausados, procesados y son castigados desde hace más de cinco años, única y exclusivamente porque dentro de EE.UU. actuaron contra de los grupos terroristas, que allí viven con total impunidad. Esa impunidad con el terrorismo en EE.UU. es algo que también debería ser aireado y públicamente conocido.
Leonard [Weinglass] mencionó varios casos, que todos los días la prensa norteamericana se preocupa en explicar: el proceso de la señora Stuart, de Michael Jackson o del famoso jugador de básquet, de cualquier cosa menos de un caso como el de los Cinco donde aparece demostrado, más allá de cualquier duda, que EE.UU. es un país gobernado por un grupo que no solo ignora el derecho internacional, pisotea las aspiraciones de la gente a la paz, promueve la guerra a todas partes, sino que lo hace hipócritamente en nombre de una supuesta oposición al terrorismo.
Los jóvenes norteamericanos seguramente no saben, o no sabían, quién era Orlando Bosch, porque no viven en Miami. Si allí vivieran pudieran verlo en la TV, se enterarían de los muchos detalles y de las proezas que ha hecho en su larga carrera de terrorista. Este señor es terrorista según las normas norteamericanas. No lo digo yo: como tal lo definió el Departamento de Justicia de EE. UU., la autoridad encargada para eso.
Weinglass recordó mi intervención en el Consejo de Seguridad, donde mostré -y fue publicado- el dictamen del Departamento de Justicia. Allí se dice que Orlando Bosch no solo es un terrorista, sino el más notorio terrorista del hemisferio occidental. Pero él no está en una cárcel. No está castigado. Aparece cada vez que le da la gana hablando por TV en Miami.
Ustedes seguramente tampoco habían oído hablar de Carlos Muñiz Varela, un joven, que nació en Cuba pero que era norteamericano. Vivía en Puerto Rico y hace 25 años fue asesinado a sangre fría en Puerto Rico. Hubo un solo problema, las autoridades no pudieron encontrar a los asesinos. Solo supieron, porque se publicó que el hecho había sido responsabilidad de una organización que se llamaba CORU, un grupo terrorista clandestino, que entonces supuestamente no se sabía quiénes lo integraban y por tanto, quiénes eran responsables del asesinato de Carlitos.
Ahora se puede saber muy fácilmente. Yo lo vi. Lo vio cualquier cubano en la Isla –aquí se puso por la TV- la penúltima entrevista del señor Orlando Bosch, donde el dijo, entre otras muchas cosas, que él era el jefe del CORU. Es decir, veinte y cinco años después del asesinato de Carlos Muñiz Varela, se le resolvió el problema al FBI. Supuestamente, nunca pudieron encausar a nadie porque no sabían quién era el jefe del CORU, y nadie fue encausado por aquel asesinato.
Bien, el jefe del grupo que entonces asumió la responsabilidad por ese asesinato se ha identificado como jefe. ¿Es que acaso 25 años prescribe un asesinato? ¿Se puede alardear de ser terrorista en este mundo de hoy, en un país donde centenares de sus jóvenes han muerto en una guerra que, dicen, es parte de la lucha contra el terrorismo? Bueno, ¿qué hace el FBI, por qué no le preguntan a Bush padre? ¿Por qué no lo detienen, lo interrogan? ¿Ustedes saben por qué no lo pueden hacer? Porque el progenitor del actual Presidente de Estados Unidos, que era el Presidente en aquel entonces, lo perdonó. Ignoró el dictamen del
Departamento de Justicia. Lo envió sencillamente para su casa. Y él no se quedó tranquilamente en su casa: el va a la televisión, hace declaraciones públicas, dirige una organización abiertamente… Y por tanto, otros jóvenes norteamericanos como Carlos, viven bajo la amenaza de un terrorista o un asesino de tan privilegiadas conexiones.

EL CASO ELIÁN GONZÁLEZ

Hace aproximadamente cuatro años, por esta época, en Miami, tenía lugar algunos momentos importantes relacionados con el proceso judicial de los Cinco. Se ha recordado que fue uno de los procesos más largos, y también uno de los más demorados. Hubo muchos meses de litigio pre-juicio, anterior al juicio, que giraron en gran medida alrededor dela cuestión dela sede. Los abogados defensores presentaron numerosas mociones para tratar de conseguir que el juicio no tuviera lugar en Miami.
Hace cuatro años, entre los meses de abril y mayo, Miami llegó a ser muy conocida por todos ustedes en EE.UU., porque ocurrieron cosas insólitas. Un niño de cinco años fue secuestrado. Aparecía todos los días ante las pantallas de los televisores. Los secuestradores no se ocultaron. Estaban en Miami y rechazaron la determinación del Gobierno Federal, que había dicho: “el niño debía regresar con su padre”. Solo en Miami un grupo de facinerosos pudo decir: “pues no, no nos dala gana”. No lo decía en la oscuridad de la noche, sino delante de las cámaras y nadie, ninguna autoridad, logró que se cumpliera esa determinación justa, elemental, basada en la ley norteamericana. No lo logró tampoco un juez, cuando un tribunal falló a favor de que el niño fuera devuelto a su padre. La familia dijo, no, estamos en Miami, aquí no funciona la ley, sino lo que queramos hacer: “estamos en Miami”.
Cuando el Gobierno federal les pide a las autoridades locales cooperación para lograr que la ley fuese aplicada en declaraciones públicas, el alcalde y jefe de la policía dijeron que no cooperaban con el FBI. Miami parecía que se había secesionado. Finalmente, el Gobierno Federal tuvo que realizar un operativo en abril, enviar fuerzas a donde estaba el muchacho –rodearon varias casas con hombres fuertemente armados-, y rescatarlo. ¿Qué dijo el alcalde, el jefe de la policía y el jefe de los bomberos? ¿Aplaudieron que el Gobierno Federal hubiese aplicado la ley? No, amenazaron con incendiar la ciudad. Todo EE.UU. fue testigo de la violencia, los disturbios y la quema de la bandera norteamericana, que fue además pisoteada.
En esos mismos días el Gobierno Federal, a través de la Fiscalía General, les estaba negando a los abogados defensores de nuestros Cinco compatriotas la posibilidad de mover el juicio para media hora de distancia, para la ciudad Fort Lauderdale, solo a media hora de Miami, a 50 kilómetros, al mismo distrito Sur. Fueron tan modestos los abogados que no pidieron irse para otro Estado, para otra parte del estado de la Florida. Aceptaban que el juicio tuviera lugar dentro del Distrito Sur, solo a media hora de Miami.
El Gobierno dijo que no, que había que hacerlo en Miami. Y esa ciudad -a riesgo de ser destruida, incendiada, pisoteada por aquellas turbas, que hicieron lo que nunca hizo nadie en ninguna ciudad de EE.UU-, para el Gobierno norteamericano era una ciudad ideal, maravillosa, cosmopolita, para que fueran juzgados sin problemas. Y eso lo decían en medio del humo, los gritos, la vociferación y el escándalo. ¿Es que alguien se le olvidó el Miami del secuestro de Elián? ¿Y a alguien se le ha ocurrido conectar ambas cosas, lo de Elian y que en esos mismos días ese Gobierno le negó a la defensa la posibilidad de irse a media hora de distancia?
Weinglass recordó que un año después de concluir el juicio, ese mismo Gobierno fue acusado en un proceso de tipo administrativo, pero que tenía que ver indirectamente con el caso de Elián. Sin embargo, en este caso el Gobierno dijo que se llevaban el juicio para Fort Lauderdale, porque en Miami no podía ser.
¿Se quiere una prueba mayor que esa de la actitud dolosa de la fiscalía floridana, que decía en mayo o junio del año 2001 que en Miami sí se podía discutir con imparcialidad cualquier asunto relacionado con Cuba, pero que en junio del 2002 dijeron lo contrario?

NO FUERON JUZGADO POR ESPIONAJE

Se les presenta a veces como espía y ni siquiera el Gobierno los acusó de espionaje. Presentó una acusación de “conspirar para practicar el espionaje”, una acusación contra tres de los Cinco. Ni siquiera involucraron en ese cargo a los Cinco. Al mismo tiempo el Gobierno aclaró que no hubo espionaje, ni ninguna información protegida por el Gobierno. Ante el tribunal desfilaron generales, especialistas de seguridad y todos, bajo juramento, aseguraron que allí no había nada de espionaje. Reconocieron que los compañeros se dedicaron a tratar de saber los planes de los grupos terroristas.
El espionaje es la búsqueda de datos e información secreta de un gobierno. No hubo espionaje en este caso, salvo que el Gobierno de EE, UU identifica a los grupos terroristas con el Gobierno de EE. UU. En ese caso, hasta cierto punto hay algo de razón en la acusación, por lo que deberían quitarse el velo de la hipocresía, y reconocerlo. La realidad es que para la administración norteamericana, esos grupos terroristas son parte del sistema, como puede serlo el Departamento de Educación o de Salud, o cualquier otro. Después de todo los tratan con gran deferencia. Han gozado de tanto apoyo del Gobierno federal que quizás cometieron ese desliz de identificarlos públicamente, como si los grupos terroristas fueran parte de ellos mismos, del sistema norteamericano.
Pero eso no es legal conforme a la ley, y no debería ser admisible que alguien esté guardando prisión por haber actuado no contra el Gobierno y las leyes, sino contra terroristas y criminales, contra las cuales debía haber actuado el FBI, una institución en vez de cumplir su deber –a favor de los jóvenes y las familias norteamericanas- han estado detrás de heroicos combatientes contra el terrorismo.
Nadie lo ha hecho, pero sería interesante hacer un paralelo y seguir como evolucionaban los acontecimientos. Mientras nuestros compañeros estaban en el hueco, otras personas se movían en el aeropuerto del Sur de la Florida, preparando armas mortíferas contra el pueblo norteamericano, y el FBI no pudo darse cuenta de eso. Esas armas mortíferas serían usadas el 11 de septiembre del 2001 contra dos edificios en Nueva York. Mientras nuestros compañeros eran encausados y se levantaban contra ellos acusaciones completamente inventadas y falsas, que tenían que ver con la aviación, no vieron a los otros señores entrenándose para matar norteamericanos. El FBI no estaba para eso, porque en realidad no está para perseguir a esos terroristas. Está para protegerlos.
Los jóvenes de EE. UU tienen derecho a reclamar coherencia y consistencia de sus autoridades. Ahora mismo lo han hecho varios senadores norteamericanos. Han formulado algunas preguntas a la administración y veremos qué respuesta les dan. Ellos, por ejemplo, lo que hace la Oficina de Control de Activos Extranjeros, que pertenece al Departamento del Tesoro –la misma que aplica el bloqueo contra Cuba- y que también se supone que debe aplicar todas las sanciones económicas, entre ellas controlar los movimientos financieros que tiene que ver con el terrorismo. No entienden por qué esa oficina tiene cuatro empleados contra Al Qaeda y los terroristas, pero para aplicar las restricciones contra Cuba hay por los menos dos docenas. ¿Son esas las prioridades de EE. UU.? ¿Por qué hay más burócratas detrás de ustedes, los norteamericanos, que detrás de los asesinos? ¿Cómo se explica eso? Ahí está la pregunta. La han hecho varios senadores. Me imagino que en algún momento les tengan que dar una explicación.

INCAPACITACIÓN

Si la sede era el lugar menos concebible para un juicio justo, era lógico que ocurriesen las cosas insólitas que ocurrieron. Estoy seguro de que Gerardo Hernádez es la única persona en el mundo que está condenado a dos cadenas perpetuas y una de esas, por algo de lo que no era acusado en el momento de la condena. Es decir, el Gobierno lo había acusado inicialmente, pero en el desarrollo del juicio es el propio acusador el que se ve obligado a reconocer por escrito, el 25 de mayo del 2001, que no puede probar ese cargo y solicita que esa acusación fuera modificada. (Recuerden que según la ley norteamericana, el jurado tiene que encontrar culpable a alguien más allá de cualquier duda razonable.)
¿Se imaginan a doce personas que no tuvieron ninguna duda de condenar alguien, a pesar de que el acusador había dicho por escrito que la acusación no se podía probar? Había duda total, cuestionamiento total, y cito lo que dijo el propio acusador, la Fiscalía General de EE.UU.:

A la luz de las pruebas presentadas en el juicio, esto constituye un obstáculo insuperable para Estados Unidos y probablemente resultará en el fracaso de la acusación en este cargo, ya que impone una barrera insuperable a esta Fiscalía.

Ese es un documento que fue del conocimiento del jurado y a ninguno le provocó ninguna duda razonable. Todo lo contrario: el jurado lo encontró culpable de aquello respecto a lo cual ya nadie lo estaba acusando. Dudo que haya una persona en este momento en el planeta cumpliendo una condena a perpetuidad por algo de lo que nadie lo acusaba.

EXTRAÑA SANCIÓN ADICIONAL

Aquí se puso un pequeño documental que termina presentando la sentencia de cada uno. Faltó mencionar algo que es la clave que explica el manejo tan sinuoso, de total ocultamiento de la verdad. Ellos no solamente fueron condenados a esas sanciones. Hay una extraña sanción adicional, que voy a dar lectura:

Se le prohíbe al acusado asociarse con o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuenta individuos o grupos tales como terroristas. (Página 45, del acta correspondiente dela Sesión del Tribunal, del 14 de diciembre del año 2001.)

Recogieron en acta un memorando escrito por el Gobierno de EE.UU., presentado ante el tribunal, que se le imponga al acusado una sanción extra. Se tomaron el trabajo, además, de pedir en el caso de dos compañeros que tienen la ciudadanía norteamericana, René y Antonio -en los otros tres casos el problema lo resuelven con la expulsión de EE.UU. después que cumplan su sentencia- la “incapacidad”. Eso significa, sencillamente, impedir que vuelvan a hacer lo que hacían. Impedir que vuelvan a averiguar los planes de los terroristas.
Alguien hubiera podido pensar que incluir semejante cláusula en la sanción de Rene, era una exageración o un momento de desatino del Gobierno norteamericano. Pero dos semanas después, cuando se dictó la sentencia de Antonio, repitieron lo mismo. Y esta demanda de incapacitación es tan importante, que la señora Fiscal se tomó el trabajo, por escrito y verbalmente, de insistir con el tribunal para que después que Antonio pasara toda su sanción –una cadena perpetua más diez años-, se estableciese esta condición: “se le prohíbe al acusado asociarse con o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuenta individuos o grupos tales como terroristas”.
Diciembre del 2001. Ustedes recuerdan aquellos días, lo que había ocurrido tres meses antes en New York y en la vida norteamericana. ¿Cuántas veces el señor Bus dijo que el que acoge o alberga a un terrorista es tan culpable como el terrorista mismo? ¿No es tan culpable esta administración como esos asesinos y terroristas que acoge? Si algo repitió fue esa frasecita, y sin embargo, el que protege, ampara y castiga a norteamericanos para proteger a terroristas que acuden a EE.UU, no es tan culpable como el terrorista mismo. Esto quizás ayude a entender por qué cuesta tanto trabajo que los norteamericanos entiendan la verdad de este caso y se les permita acceder a esa verdad.
Ahora hay un escándalo en EE. UU en relación con el tratamiento a los prisioneros en Irak, con las torturas aplicadas a los iraquíes capturados por las fuerzas norteamericanas y británicas. En Inglaterra se sabía algo desde enero del año pasado y algunos materiales han sido reproducidos en varios diarios, entre ellos los materiales de Robert Fisk, que se replicaron en México (La Jornada) y también en Cuba (Juventud Rebelde), pero solo ahora se le ha permitido al pueblo norteamericano la información. La Cruz Roja Internacional afirma que desde febrero hasta diciembre del año pasado estuvo advirtiendo al gobierno norteamericano lo que estaba ocurriendo en esas prisiones.
Algún día se conocerá mucho más sobre la verdad acerca de nuestros Cinco compatriotas. Algún día los norteamericanos tendrán la posibilidad de leer lo que su Gobierno dijo en defensa del terrorismo en un tribunal de Miami. Algún día conocerán la incalificable crueldad, la tortura que han impuesto contra esos muchachos, y contra sus madres, esposas y sus niñas. Algún día se enterarán. No importa que los poderosos que dominan los medios de comunicación en ese país se sigan oponiendo y tratando de impedirlo. Si solo es mediante anuncios pagados que se puede lograr que una publicación honorable diga algo sobre los Cinco –como el New York Times, en en marzo- , lo seguiremos haciendo y algún día sabrán qué pasó.
Lo que sí no hay dudas es que vamos a seguir luchando, y vamos a seguir luchando, sin cansarnos. Lo que hemos logrado hasta ahora es insuficiente, y no nos da derecho a descansar un momento, porque nuestros cinco compañeros y sus familiares no descansan, y están sufriendo esta situación con gallardía y honor, por nosotros, por nuestro derecho a la vida, a la dignidad, y también, por ustedes, jóvenes norteamericanos, por el pueblo norteamericano, por el derecho de ustedes a la verdad y a la vida.
Tenemos que encargarnos todos, los cubanos y los que no son cubanos, de dar a conocer esta situación y quiénes son los Cinco, cuyo verdadero altruismo es la expresión de las virtudes más altas que nuestro pueblo ha logrado sintetizar.