Ramón Labañino Salazar (Luis Medina)
Héroe de la República de Cuba. Uno de los cinco prisioneros cubanos en EE.UU. Condenado injustamente por luchar contra el terrorismo.
Nació el 9 de junio de 1963 en la Ciudad de La Habana. Graduado con Diploma de
Oro, en 1986, en la carrera de Licenciatura en Economía en la Universidad de La
Habana. Ramón tiene 3 hijas de 14, 9 y 5 años.
Luego de 17 meses encarcelado, así escribía Ramón Labañino Salazar en carta a su
esposa el 21 de enero del año 2001, en la que además le dedicaba estos versos:
No te quejes de mi espacio vacío,
ni en la huella que dejó mi cuerpo en tu almohada,
ni en la humedad de mis labios en los tuyos,
ni en las mil noches y una madrugada.
No sufras el insomnio del alma,
ni languidezcas del sabor de la desesperanza,
no trasnoches, no te atormentes, con ideas
inacabadas ...
Es el mismo hombre el que ha expresado: Con inmensa alegría y orgullo he
escuchado, cuando las circunstancias nos permiten, cada palabra, cada verso,
cada canción, incluso cada suspiro que nuestro pueblo nos ha dedicado. A todos,
a nuestro Comandante, dile que soy el hombre más afortunado del mundo, que nunca
mi soledad ha sido más concurrida, a todos muchas gracias ... Cuba siempre
tendrá una voz y un hombre que la defienda, sean cuales fueren las
circunstancias, aunque en ello me vaya la propia vida.
Amor y sensibilidad caracterizan a e Ramón Labañino Salazar, nacido un nueve de
junio de 1963, en el seno de una familia de origen campesino, en la localidad de
Marianao, en Ciudad de La Habana. Sus resultados académicos fueron destacados y
sobresalió también como dirigente estudiantil en la escuela primaria “Arístides
Viera”, en la Secundaria Básica “Osvaldo Rafael Sánchez”, y el preuniversitario
“Manolito Aguiar”.
Entre 1980 y 1986 cursó los estudios universitarios en la especialidad de
Economía, graduándose con Diploma de Oro en la Universidad de La Habana, donde,
además, sobresalió en las competencias deportivas.
En junio de 1990 contrajo matrimonio con su actual esposa, Elizabeth Palmeiro
Casado, graduada de Licenciatura en Lengua y Literatura, con quien tiene dos
hijas, Laura Labañino Palmeiro, de 8 años, y Lisbet Labañino Palmeiro, de 4
años. De un matrimonio anterior, tiene una hija de 13 años, Ailí Labañino
Cardoso.
Elizabeth lo califica como una persona dulce, cariñosa, inteligente, sociable y
capaz de mantenerse al tanto de todo el quehacer de la familia, por lo que su
falta es una presencia ausente, capaz de borrar las distancias.

En una de las cartas a su esposa, Ramón afirma: “Hoy es 3 de febrero del 2001 y
no quiero despedirme sin repetirte una vez más cuánto te amo, te extraño y te
deseo. Así que cuídate mucho y cuida mucho a mis hijas y a todos los míos...
...“Amada mía, recuerda enviarme la lista de los cumpleaños, tomarte fotos
actuales con todas las niñas y amarme mucho ... Esta carta llegará como regalo
el 14 de febrero, día tuyo y mío, y de este amor eterno y sin fronteras...’’
A pesar de sus ausencias prolongadas del país, Ramón no dejó de prestar atención
a sus hijas, por quienes ha profesado un cariño inmenso y una preocupación
constante por su desarrollo y educación.
Debido al cumplimiento de sus misiones en el exterior, no pudo compartir con su
esposa los momentos del embarazo ni del nacimiento de sus dos hijas más
pequeñas, ya que desde principios de la década del 90 salió a desempeñar su
trabajo en Estados Unidos, encargándose de riesgosas tareas dirigidas contra los
grupos mafiosos radicados en Miami, que en esos años incrementaron
ostensiblemente las actividades terroristas contra Cuba.
Ramón explica a las niñas por qué no disfrutó de sus primeras sonrisas: ...
"Hube de marchar por amor a ustedes y a todos... yo regresaré, no lo dudes,
recuperaremos todas mis ausencias".
Hasta el momento de su detención en la Florida, Labañino Salazar vivió en
condiciones muy modestas. Repartía medicamentos a diferentes farmacias del
Estado y comercializaba calzado.
Desde que fue arrestado por agentes del FBI ha soportado –como sus compañeros-
el más cruel encierro y el ensañamiento de sus carceleros que, violando la VIII
Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, lo han maltratado y recluído -sin
razón- en celdas de castigo en varias ocasiones, una de éstas por 17 meses
consecutivos.
Ha sufrido además las calumnias y ataques histéricos de la extrema derecha del
exilio cubano en Miami que, en abierta comunión con el FBI y la Fiscalía, dieron
lugar a un juicio político, corrupto y plagado de mentiras. En este caso fue
violada además la VI Enmienda de los Estados Unidos, al ser efectuado en un
ambiente hostil y agresivo a los acusados, en medio de la atmósfera anticubana
de Miami que incluyó el ataque de la prensa, todo lo impidió que fuesen juzgados
con imparcialidad.
Ramón expresaba en una de sus cartas a la esposa: “Como siempre te he dicho,
aquí hay que estar preparado para todo. Hay mucha manipulación, engaño y
tergiversación de los hechos; pero confiamos en que la verdad saldrá adelante.
Lo importante es echar esta pelea bien echada, poner nuestra verdad sobre la
mesa, desenmascarar a los farsantes y llevar ese mensaje de amor y paz que
tenemos; pero que no dejaremos de defendernos frente a quien sea. Nuestro país
merece respeto, sea quien sea así debe entenderlo.”
El joven cubano fue sentenciado a cadena perpetua y 18 años, hallado culpable de
conspiración, espionaje, documentación falsa, y agente de un gobierno extranjero
sin comunicarlo al Fiscal General.
Resultó un juicio político. Fue condenado por luchar contra el terrorismo.